La ventaja competitiva en la era de la IA no vendrá de la adopción de más herramientas, sino de desarrollar las capacidades empresariales que permitan que las personas y la IA trabajen juntas.Durante los últimos diez años, hemos tenido la oportunidad de trabajar con empresas de todos los tamaños, en diferentes sectores y mercados, ayudándolas a implementar HubSpot como base de sus operaciones comerciales.
Aunque cada proyecto ha sido diferente, nuestro enfoque se ha mantenido notablemente coherente.
Nunca partimos de la tecnología.
Empezamos por el negocio.
Antes de hablar de propiedades de CRM, flujos de trabajo, integraciones o automatización, queríamos entender cómo funcionaba el negocio, qué pretendía conseguir y cómo la tecnología podía respaldar esos objetivos, no solo en el presente, sino también a medida que la empresa siguiera creciendo.
Esto solía llevarnos a conversaciones sobre modelos de datos, procesos de negocio, responsabilidades, gobernanza y recorridos de los clientes mucho antes de empezar a configurar la plataforma.
En aquel momento, algunos clientes se preguntaban por qué dedicábamos tanto tiempo a analizar el negocio antes de abordar la tecnología.
Hoy en día, esa parte de cada proyecto se ha convertido en la más importante.
No porque HubSpot haya cambiado.
No porque la IA haya cambiado.
Sino porque ha cambiado el papel que desempeña la tecnología dentro de una empresa.
Durante muchos años, la tecnología existía principalmente para ayudar a las personas a realizar su trabajo de forma más eficiente.
Un CRM centralizaba la información de los clientes, la automatización eliminaba las tareas repetitivas, las integraciones reducían el trabajo manual y los informes ayudaban a los directivos a tomar mejores decisiones.
👉La tecnología servía de apoyo al negocio.
Hoy en día, las empresas esperan algo fundamentalmente diferente. Esperan que la tecnología comprenda el contexto del cliente, recomiende acciones, ejecute tareas operativas y colabore con los empleados de formas que simplemente no eran posibles hace unos años.
La inteligencia artificial está acelerando este cambio, pero la IA en sí misma no es lo más importante. Lo importante es que la tecnología se está convirtiendo en un participante activo en el funcionamiento de las empresas y eso cambia las preguntas que las organizaciones deben plantearse.
Ya no basta con preguntarse qué plataforma implementar o qué herramienta de IA adoptar. La pregunta más importante es: ¿cuenta nuestra empresa con los cimientos que permiten que la tecnología —y, cada vez más, la IA— forme parte de nuestra forma de operar?
Una de las suposiciones más comunes que oímos es que la IA lo cambia todo. En la mayoría de los casos, no es así.
Potencia lo que ya existe, porque si los datos de los clientes están fragmentados, a la IA le cuesta entender el contexto.
Si los procesos empresariales son incoherentes, la IA genera resultados incoherentes y acabas frustrado 😣 .
Si los sistemas no están conectados, la IA solo puede ver una parte del panorama.
Por otro lado, cuando una organización cuenta con datos fiables, procesos bien diseñados y sistemas conectados, la IA se vuelve extraordinariamente eficaz porque dispone del contexto que necesita para apoyar al negocio.
Por eso, en casi todas las conversaciones sobre IA que mantenemos hoy en día, acabamos hablando de los mismos temas que llevamos años debatiendo:
Estas preguntas no son nuevas.
Son los mismos fundamentos que siempre han determinado si la tecnología genera valor a largo plazo.
La IA simplemente ha hecho que sea imposible ignorarlas.
Echando la vista atrás, nos hemos dado cuenta de que nuestros proyectos nunca han consistido realmente en implementar software. Han consistido en ayudar a las empresas a desarrollar nuevas capacidades.
Un equipo de ventas no pide automatización porque la automatización sea valiosa por sí misma. ➡Quieren la capacidad de responder más rápido y centrarse en las oportunidades adecuadas.
Un equipo de atención al cliente no pide IA porque esté de moda. ➡Lo que quiere es la capacidad de ofrecer una asistencia constante, independientemente de las zonas horarias o del horario comercial.
La dirección no invierte en un CRM porque quiera otro sistema. ➡Lo que quiere es la capacidad de tomar mejores decisiones basadas en información fiable.
La tecnología hace posible esas capacidades.
No es la capacidad en sí misma.
Esa distinción ha cobrado cada vez más importancia.
A medida que han evolucionado las necesidades de nuestros clientes, también lo ha hecho la forma en que, en Andimol, describimos lo que hacemos.
HubSpot sigue siendo el eje central de gran parte de nuestro trabajo, pero hoy en día desempeña un papel más amplio que el de un CRM tradicional.
Conectamos los datos de los clientes, los procesos empresariales, la automatización, las integraciones y la IA en un único entorno operativo en el que los equipos pueden trabajar desde el mismo contexto.
Nuestro trabajo ha evolucionado en la misma dirección.
Seguimos diseñando arquitecturas de CRM.
Seguimos creando integraciones.
Seguimos desarrollando automatización programable.
Seguimos ayudando a los clientes a crear modelos de datos sólidos.
Seguimos formando y orientando a los equipos para que adopten los procesos y alcancen la autosuficiencia en el uso de las herramientas.
Esas capacidades no han perdido relevancia. Se han convertido en la base que permite a las empresas aprovechar la IA con confianza.
El objetivo nunca ha sido implementar más tecnología.
El objetivo siempre ha sido ayudar a las empresas a crear sistemas que evolucionen junto con ellas.
Hoy en día, ese objetivo es más importante que nunca, porque las organizaciones no tendrán éxito simplemente por adoptar la IA. Tendrán éxito si construyen los cimientos operativos que permitan que la IA, la tecnología y las personas trabajen juntas hacia los mismos objetivos empresariales.
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